
Prevenir el acoso escolar
La mejor forma de prevenir el acoso es una adecuada educación en valores y un ambiente social sin violencia. para lograr un clima sin violencia, los adultos deben ser modelos positivos y tener reglas firmes y claras ante las conductas inaceptables. Se trabajan tanto a nivel grupal en las aulas como de forma individual valores de respeto, participación, solidaridad, empatía, etc.
Detección del acoso escolar
Cuanto antes se detecte un caso de acoso, mejor pronóstico. Es recomendable escuchar a los alumnos y a las familias y supervisar cualquier comportamiento irregularobservando cuidadosamente a los supuestos implicados. Los alumnos suelen saber lo que sucede mucho mejor que los profesores y los padres. Además, existen cuestionarios e instrumentos como la realización de un sociograma en el aula, que permite detectar los grupos que existen en una clase y si hay personas en riesgo de acoso.
Algunas señales de alarma que pueden observar los padres son:
- Golpes, rasguños, ropa rota, desaparición de objetos, etc.
- Disminución del rendimiento escolar, mostrarse reacio a ir al colegio o negarse a caminar solo hasta la clase.
- Asegurar que está enfermo (dolor de cabeza, barriga, etc) mejorando si se le permite quedarse en casa.
- Problemas de sueño o pesadillas.
- Se muestra triste, preocupado.
- Tiene pocos o ningún amigo.
En caso de que tu hijo te comunique una posible situación de acoso no dudes de él y llega hasta el fondo del problema, elógialo por ser valiente y contarlo, tranquilízalo y dile que la solución es responsabilidad de los adultos. Lo que le pasa a él, pasa a otros niños y el culpable es el acosador.
Intervención en acoso escolar
Las medidas para los casos de acoso que se detecten deberían centrarse sobre todo en reeducar los comportamientos problemáticos. Las sanciones deben aplicarse con el mínimo plazo posible desde los hechos, ser proporcionales y contener elementos educativos.
El trabajo conjunto entre familia y colegio es clave. Se trata no sólo de que las familias de las víctimas sean capaces de detectar el acoso sino que la familia de los acosadores colabore a que los valores y conductas que se trabajen se refuercen en el seno de la familia.
En demasiados casos la víctima acaba cambiando de clase o de centro, cuando llegados a ese extremo deberían ser los acosadores los que se movieran e hicieran el esfuerzo de adaptarse a un nuevo lugar. Existe además el riesgo de que la víctima tenga la sensación de que huye del problema, que el agresor lo viva como una victoria y que el grupo observe que el agresor “gana”.
Cuando el acoso sucede fuera del centro, los hechos son graves, o el caso no se lleva de forma adecuada por el colegio, hay que solicitar la intervención de los cuerpos de seguridad del Estado. Información sobre acoso y atención a posibles dudas puede encontrarse en sosbullying.
Atención a la víctima
La víctima es la que habitualmente va a solicitar ayuda psicológica. Mi experiencia con la gran mayoría de los casos es muy satisfactoria ya que los adolescentes tienen muchas posibilidades de aprender nuevas habilidades y resolver sus dificultades. El tratamiento resuelve los problemas que haya producido el acoso (p.ej., fobia escolar, depresión, etc.) siguiendo las actuaciones recomendadas en esos trastornos. Además, el abordaje con la mayoría de las víctimas incluye:
- Entrenamiento en autofrases positivas para eliminar los pensamientos negativos (p.ej., nunca superaré esto, soy débil, etc.) y sustituirlos por otros más constructivos (p.ej., puedo hacer amigos, voy a superar esto, etc.).
- Aprendizaje de la relajación (p.ej., respiración abdominal) para ayudar a controlar posibles respuestas de ansiedad. Puede combinarse con técnicas de inducción y visualización de escenas donde el chico se vea a sí mismo afrontando con éxito su situación actual.
- Entrenamiento en habilidades sociales y asertividad para plantar cara al acosador (p.ej., decir con firmeza y mirando al acosador “se acabo”). El lenguaje corporal de la víctima (ej., hombros caídos, mirada hacia abajo, voz tenue, etc.) puede haber transmitido “soy vulnerable”. Casi todos son puestos a prueba, pero no todos son acosados.
- Fomento de capacidades y actividades que refuercen la autoestima. Por ejemplo, es muy recomendable la práctica de deporte (p.ej., las artes marciales) o participar en un grupo de teatro. Las actividades en grupo ayudan a socializarse y mejorar sus habilidades de relación en un contexto donde se transmiten valores adecuados.
Atención a los acosadores
Los acosadores también deberían visitar al psicólogo, aunque es mucho menos frecuente. Suelen presentar problemas para controlar impulsos y reconocer emociones. Necesitan mejorar su inteligencia emocional, desarrollando empatía y llegando a comprender los sentimientos de las víctimas. También es útil que entiendan las consecuencias perjudiciales de sus acciones (p.ej., no tendrán amigos de verdad, etc.) y encuentren otras formas de mejorar su autoestima. Puede efectuarse un entrenamiento en control de la ira y en habilidades de relación.
Ningún estudiante debería tener miedo de ir a la escuela y ningún padre o madre tendrían que preocuparse porque alguna de estas cosas le pudiera pasar a su hijo o hija. Es necesario aunar esfuerzos en torno a un proyecto anti-acoso que incluya a los centros escolares, el profesorado, las familias y otros agentes sociales.